[Historia Real] Narrado por “La Huacha Okulta”: De Daniela a Gabriel, el amor que solo tuvo una transición floreciendo con dulce coraje.


Por: La Huacha Okulta, para Chileokulto.

Gabriel no se imagina como llegó a mi vida, fue en un día cualquiera en el que una gran amiga me dio el dato de seguirlo en una red social, supuse que a razón de sus letras, porque Gabriel también escribe y lo hace de la forma tan descarnada y bella y muy similar a la que vive hoy su día a día.

Anclé con él, por el mismo motivo que termino sintiéndome parecida a mis animales y a mis seres queridos, por la verdad intransable que de sus naturalezas emanan. Su verdad penetró en mi cabeza y persistió como un zumbido constante carcomiendo mi curiosidad, pues su personalidad es exquisita, dueño de un par de ojos amables y una sonrisa que transmite bondad de inmediato, rasgos cada vez más difíciles de encontrar entre las multitudes.

Leí a Gabriel y luego de conocerlo a él, quise conocer a Daniela, la mujer que alguna vez él fue; madre de tres hijos, abuela de un nieto, una mujer fémina, sensual y transgresora, que lo hizo madre a los diecisiete años, valiente, intensa, camaleónica, sobreviviente de violencia en un mal matrimonio, situación que a todas las que la hemos vivido nos deja marcadas para siempre. Sin embargo, a Gabriel, lo marcó de la manera más sabia, fue la lección que le enseñó a como NO debe ser un hombre. Me cuenta y lo siento internamente a ratos emocionado, de lo mucho que significó Daniela para él , a la que sin duda recuerda, como un hombre atesora a quien fue su primer amor.

El ex esposo de Daniela, hasta el día de hoy es homofóbico y transfóbico, por tanto mi querida amiga jamás se atrevió a comentar de este sentimiento tan intenso, de no sentirse tan ella, sino ser más un él. Ha debido soportar desde que tomó su decisión, que lo tachen de loco, el abandono de amigos, de personas muy cercanas y amadas por él que creen que este Gabriel es como un mal clima, una mala racha, una desafortunada ocurrencia que en algún momento pasará, una ausencia materna, una abducción de Daniela, así como también existen otros lazos que se fueron adaptando a este escritor, a las idas al médico, a este guerrero dispuesto a mucho por ser fiel a quien sabe que en realidad es.

Hoy lo hace feliz que su hijo menor lo invite a su liceo a hablar sobre identidad de género y que su nieto, con la sabiduría de los más pequeños que vienen sin la mierda estereotipada lo defina como “su princesa súper héroe”. Y es que Gabriel sabe, comprende y tolera mucho más que lo que el mundo lo tolera a él, su tránsito no es tan solo propio, sino que también involucra a un entorno que lo vio abandonar tacones, maquillaje, minifalda, escotes y al día siguiente tener su cabello corto, sus vaqueros y sus zapatillas.

Los costos de ser Gabriel son miles, miles de explicaciones, miles de limitaciones, dentro de una sociedad que no aporta en nada en hacer de este proceso un camino más sano, desde realizar trámites, comprar ropa, hasta el terror que le invade al pensar que cualquier día, de la nada, aparezcan seres bárbaros que lo violen, lo maten, lo hieran, solo por ser distinto.

Pero mi amigo no es un ser común y corriente, y su lema es “Retroceder nunca, rendirse jamás”. Es un ser humano tan fuera de serie que en un mundo globalizado que utiliza todas las armaduras posibles para evitar involucrarse con otro, para querer a otro, comunicarse y amarse. Va contra la corriente y me asombra que se reconozca así mismo como un eterno enamorado, aunque desde esta nueva vereda todo sea nuevo para él y por ende más arriesgado. Su esperanza me ilusiona y también me avergüenza un poco, que posterguemos entregarnos cuando somos privilegiados solamente por tener tendencias relativamente masivas, roles que no nos molestan, y aun así nos cagamos de susto, no sabemos manejarnos cuando el corazón es el que se conmueve y nos permitimos dejar de calcular. Somos seres huraños ante la cotidianidad, odiamos a destajo mucho más de lo que somos capaces de apreciar en positivo. Vivimos repitiéndonos los unos a los otros que nada va a cambiar, y con eso de pasada nos lavamos las manos de cualquier movimiento que impulse una renovación sabia, humana, en un país en el cual ojalá dejemos de valorarnos por estatus y apellidos, en el que podamos compartir este tiempo y espacio finitos, instantáneos, en respeto, honestidad, sin miedo a atrevernos a ser quienes deseemos ser. Nos lo merecemos y se los debemos a todos los Gabos del mundo.

Dedicado a Gabriel Castillo escritor

EN  DEFENSA, LUCHA Y EMPATIA PARA CON TODA LA COMUNIDAD TRANSGÉNERO.


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