Los ácaros que viven, se aparean y ponen huevos en tu cara, les encanta el aceite de la piel humana, con énfasis en el de la frente, nariz y pómulos. pero hay una buena noticia; no tienen ano.


Publicado: 9 de Mayo de 2019 | 11:07pm | – Edición Digital: Chileokulto

Una vez que leas esta publicación, podrías plantearte si realmente debías tener conocimiento del tema. La respuesta es relativa porque manejar esa información no evitará que esos animalitos continúen de intrusos en tu rostro para alimentarse, también aparearse y luego morir.

Esos invasores son los microscópicos ácaros de la piel que subclasificados en dos tipos, los Demodex brevis y el Demodex folliculorum, son los que escogen el rostro de las personas para crear su hábitat.

Son artrópodos más chiquitos que una partícula de arena. Pertenecen a la familia de los arácnidos, que incluye las arañas y hasta las pulgas o garrapatas, los cuales son atraídos por las células y el natural aceite de la piel humana, con énfasis en el de la frente, nariz y pómulos.

Según investigaciones, estos diminutos seres vivientes están invadiendo nuestra superficie corporal desde que existe la humanidad, ya que ninguna persona se salva de ellos. Los adultos que viven alrededor del mundo, todos cargan con un sinnúmero de estos “bichitos”.

¿Qué tan perjudiciales son?

El consuelo es que no son dañinos. Los folliculorom, por ejemplo, se alojan en los poros y funículos de los vellos, mientras que las glándulas sebáceas se las reservan los brevis.  Los dos grupos se caracterizan por ser alargados y tener ocho patas bien próximas a la cabeza. Se movilizan de forma resbaladiza y con extrema lentitud.

En determinado momento de la aventurada vida de estos bichos, apenas descubren un poro de dimensiones aceptablemente grandes, los ácaros de la piel ponen sus huevos, cuyo tamaño equivale a un tercio de su cuerpo. A través de este proceso aseguran su perpetuidad en nuestra propia cara.

Y quizás lo estés pensando: bueno, no son dañinos, pero ¿también descargan sus excrementos en nuestra cara?. No precisamente. Ocurre que carecerían de recto, por lo que ese tipo de desechos permanecen acumulados en su interior hasta que mueren. Ahí sí revientan y esparcen todos sus residuos sobre nuestra piel.

¿Resultan efectivos los antibacteriales?

Tal como los humanos, ellos se aparean y prefieren la noche para hacerlo. Lo hacen desde el mismo momento que nacen y en nuestra cara, para luego refugiarse de nuevo en sus poros.

Aunque de manera frecuente la gente se bañe, lave y hasta recurra a antibióticos y otras fórmulas farmacéuticas, sólo se alejarán, cuando mucho, alrededor de mes y medio para luego retornar valiéndose de otras personas, también de cojines, almohadas o toallas, por ejemplo. Por cierto, que pese a no ser dañinos, existe una condición en que sí generarían afecciones.

El problema surge cuando se descontrola el crecimiento de estos arácnidos, lo que generalmente sucede con personas afectadas por una debilitada defensa inmunológica. Las consecuencias serían irritaciones o escoriaciones en la piel.

De allí la recomendación de procurar no pellizcarse o rascarse el rostro, pues con esta acción sólo se lograría activar la incursión de los diminutos animalitos que de seguro ya llevan un buen tiempo ocultos en los poros de esa zona.

Para entender por qué y cómo es que los ácaros varían geográficamente, los investigadores recopilaron pruebas de 70 voluntarios alrededor del mundo. En algunos casos las muestras se recogieron intactas del rostro y piel cabelluda de los participantes y en otros, fue necesario usar un instrumento en el laboratorio.

Después los científicos usaron las muestras para secuenciar en ADN y analizar el ADN mitocondrial de cada muestra. “Descubrimos que la gente de diferentes partes del mundo tienen distintos linajes de ácaros en la piel. El continente de procedencia de las personas es una pista importante para determinar la procedencia del ácaro antes de estudiarlo. Otro descubrimiento interesante es que un ácaro puede estar presente en muchas generaciones de una misma familia, y sin importar que uno de los individuos se mude al otro lado del mundo, seguirá teniendo el mismo tipo de ácaro en la piel”, asegura el Dr. Trautwein.

Un ejemplo de lo anterior, es que el estudio demostró que una persona de ascendencia africana, que es la tercera o cuarta generación nacida en América, sigue teniendo ácaros africanos en la piel.

Estos resultados sugieren que algunas poblaciones de ácaros son mejores para adaptarse y sobrevivir en receptores de ciertas zonas geográficas. Las diferencias entre los linajes de ácaros son consistentes con la divergencia de las poblaciones humanas, lo que va de acuerdo a la teoría de que la humanidad surgió en África.

“Uno de los descubrimientos más emocionantes de esta investigación es que los ácaros no se transfieren fácilmente de una persona a otra, es decir, que están con nosotros y nuestra descendencia y no brincan a otra persona fácilmente en la calle, sino que sucede sólo entre quienes tienen un contacto físico cercano”. Aseguró el Dr. Trautwein.

Aún hay mucho por investigar y descubrir en esta relación entre los ácaros y los humanos, especialmente en lo que tiene que ver con la evolución y la relación que tienen con la salud de los humanos, de ahi que el equipo que realiza la investigación planee continuar con la recolección de muestras en todos los continentes de la tierra durante este año y parte de 2017.

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Fuente: http://www.medicalnewstoday.com/


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